MANIFIESTO Orgullo Loco Valencia 2021

En el día del Orgullo Loco, colectivos y asociaciones de usuarias de los servicios de salud mental y supervivientes de la psiquiatría, nos visibilizamos y posicionamos políticamente para reclamar el cumplimiento de nuestros derechos y el fin de las violencias psiquiátricas, por ello exigimos:

  1. Poner fin al estigma. Pedimos la comprensión por parte de toda la población, ya que todas las personas son susceptibles de sufrir un problema de salud mental a lo largo de su vida.
  2. Ahora que la pandemia ha hecho más visibles los problemas de salud mental, exigimos que la política no mire hacia otro lado y se tomen medidas reales y efectivas que garanticen el bienestar y la calidad de vida de la ciudadanía.
  3. Entendemos que los medios de comunicación son una vía para llegar a la sociedad y por tanto han de sensibilizarse y exigimos que tengan respeto y no asocien actos violentos con problemas de salud mental.
  4. Demandamos que se orienten los programas de problemas de salud mental hacia traumas externos y problemas psicosociales. Es decir, que no nos pongan como foco del problema, haciendo de este una cuestión individual.
  5. Exigimos un tratamiento que no sea biologicista para los problemas de salud mental, es decir, un tratamiento personalizado, adecuado a nuestras características y circunstancias.
  6. Demandamos la derogación del DSM (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales), porque cada caso es único y cada persona es única. ¡¡No somos números, somos personas!!
  7. Exigimos que se planteen cuidados alternativos a la sobremedicación, el encierro y la coerción psiquiátrica.
  8. Contenciones cero. El hecho de atarnos a una cama cuando estamos en momentos de máxima vulnerabilidad es altamente traumático y produce secuelas físicas y psíquicas. Necesitamos que se investiguen y se instauren medidas alternativas, como ya sucede en otros países; por ejemplo, el modelo de diálogo abierto.
  9. Exigimos la inmediata puesta en libertad de nuestras compañeras encerradas en residencias y unidades hospitalarias de larga estancia. Reivindicamos otro tipo de recursos que respeten la libertad de elegir cómo y dónde queremos vivir, para que nuestra recuperación sea posible. Así mismo, pedimos que se aumenten las inspecciones y supervisión de los profesionales de estos centros, que basan su intervención en sanciones y coacciones.
  10. Necesitamos que se nos informe rápidamente y de manera comprensible sobre la nueva Ley para el apoyo a las personas con discapacidad en el ejercicio de su capacidad jurídica. Instamos a las instituciones a que realmente hagan efectiva nuestra elección de estos apoyos, así como la promoción hacia la autonomía.
  11. Exigimos un mejor tratamiento personal en los CRIS (Centros de Rehabilitación e Integración Social), libre de paternalismos e infantilismo y con un enfoque de verdadera atención psicosocial e inclusión social.
  12. El 84% de personas psiquiatrizadas no tienen trabajo. Insistimos en nuestro derecho a trabajar dignamente, como cualquier persona; y, si lo requerimos, a contar con los apoyos adecuados.
  13. Exigimos unas pensiones dignas para las compañeras que las necesitan, pues estamos abocadas a depender económicamente de nuestras familias. Queremos independencia y autonomía.
  14. Luchamos porque se garantice nuestro derecho de acceso a la vivienda, recogido en la Constitución. Luchamos porque, en periodos de transición a la vida autónoma, se disponga de recursos habitacionales; como viviendas tuteladas, supervisadas, u otras formas de vivir en comunidad.
  15. Nuestro bienestar depende en gran medida de la protección a la infancia, necesitando apoyos y cuidados, no diagnósticos y medicalizaciones.
  16. Vivimos en una sociedad patriarcal, lo que hace que el peso de la violencia recaiga con más fuerza sobre las mujeres diagnosticadas, requiriendo medidas concretas que garanticen nuestra calidad de vida. Un 80% hemos sufrido violencias en el entorno familiar o de nuestras parejas y un 40%, violencia sexual. Así mismo, denunciamos que los periodos de aislamiento son un grave condicionante para que se den violaciones y abusos sexuales por parte de profesionales, como ha ocurrido recientemente en el Hospital Ramón y Cajal. Luchamos también porque, cuando esto pase, se depuren responsabilidades.
  17. De igual modo, la violencia cissexista sacude a la comunidad trans, hiriendo especialmente a quienes, además, conviven con sufrimiento emocional. Nos organizamos con el objetivo de que se respete la diversidad de identidades de género existentes, eliminando toda forma de patologización.
  18. El racismo, tanto a nivel institucional como a nivel social, se manifiesta en forma de maltrato, aislamiento y sufrimiento, entre otras violencias. Esto desemboca en situaciones de vulneración de la dignidad de las personas migrantes, como pueden ser los encierros psiquiátricos.
  19. Exigimos que las instituciones, tanto locales como autonómicas, empiecen a escucharnos y a tenernos en cuenta para diseñar las acciones que nos competen. ¡¡Nada sobre nosotras sin nosotras!!

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